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1000 Humankind Artworks. Clichés en el Mundo del Arte


Los Clichés en el Mundo del Arte


     Un cliché son obviedades o estereotipos que, por su repetición, pierden su capacidad de impacto o de sorpresa. Puede tratarse de una expresión oral, pero también de otro tipo de discursos: una escena cinematográfica, una fotografía, etc.


     Se pierde la memoria por parte del protagonista, por ejemplo.

En algunas ocasiones a lo largo de la historia, los autores optaron por este recurso para generar un conflicto en la trama. 

Considerar que algo es un cliché depende de la época y del contexto. Es una herramienta que la convierte en poco tangible y dependiente del contexto social e histórico hace que en ambos casos sean una dependiente de la otra arrojando a interpretaciones incorrectas. 


      Un cliché en un sentido amplio podemos decir son similares a los chistes; un mismo relato puede parecer ofensivo en una época y gracioso en otra, y del mismo modo puede ser interpretado solamente en ciertas partes del mundo, donde existen los símbolos y los conceptos necesarios.

     Un ejemplo de cliché puede ser una historia de alguien que engaña a su pareja y es descubierto en una situación comprometedora puede ser un cliché en muchos países occidentales, e incluso causar gracias a los interlocutores, mientras que en otras partes del mundo puede tratarse de una conducta inaceptable y penada con la muerte.


      Hay que tener en cuenta que los clichés resultan útiles para establecer una conexión o generar complicidad con el interlocutor o el espectador / oyente ya que le brinda un marco de previsibilidad y confort que le puede resultar irresistible.


      En la vida cotidiana también se puede hablar de cliché para calificar alguna situación que consideramos absurdamente predecible. En el mundo del arte el uso de este término indica un cierto desprecio por la condición del protagonista.

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El arte tiene su concepto en la constelación de momentos que van cambiando históricamente; se niega a ser definido. Su esencia no se puede deducir de su origen, como si lo primero fuera una capa fundamental sobre todo lo siguiente y que, si se deteriora, lo echa abajo. La creencia de que las primeras obras de arte fueron las más elevadas y puras es romanticismo tardísismo; con no menos razón se podría decir que los primeros productos de tipo artístico, no separados de las prácticas mágicas, del testimonio histórico y de fines pragmáticos como hacerse oír a lo lejos por medio de gritos; el clasicismo solía servirse  de este tipo de argumentos.  Desde un punto de vista crudamente histórico, los datos no pasan de vaguedades. 

     No se puede encuadrar el arte en un solo concepto de elementos o en una sola identidad integra. Si en vez de esto, se quisiera distinguir a la manera filosóficas la llamada cuestión del  origen, la cuestión de la esencia, respecto de la cuestión genética de la prehistoria, se confesaría una arbitrariedad al emplear el concepto de origen en contra de su significado literal. La definición de que es arte estará siempre marcada por lo que el arte fue, pero sólo se legitima mediante lo que el arte ha llegado a ser y la apertura a lo que el arte quiere llegar a ser.  Así como hay que mantener su diferencia respecto de la mera empírica, el arte cambia cualitativamente en sí mismo; algunas cosas, como los objetos de culto, se transforman mediante la historia en arte, lo cual no eran; algunas cosas que eran arte ya no lo son. 

El arte se define en relación con lo que el arte no es

     Lo específicamente artístico en el arte hay que derivarlo de su otro cuanto respecta a su contenido; esto ya satisfaría la exigencia de su estética materialista-dialéctica. El arte se especifica en lo que lo separa de aquello a partir de lo cual llegó a ser; su ley de movimiento es su propia ley formal. 

      La perspectiva hegeliana de una posible muerte del arte concuerda con el hecho de que el arte haya llegado a ser. Que Hegel pensara el arte como perecedero y sin embargo lo asignara al espíritu absoluto guarda con el carácter doble de su sistema, pero tiene una consecuencia a la que él nunca habría llegado: el contenido del arte 

     El contenido del arte no se agota en dimensiones de vida y muerte.  El arte podría tener su contenido en su propio carácter perecedero.

El arte es imaginable, no es una posibilidad meramente abstracta.


Hegel, dijo hace 150 años que el arte moría, había pesimismo cultural en aquel entonces, ya que según él era la era del ocaso del arte, de la música grande.

     

No obstante, estamos ahora como se presenta una trayectoria diferente en los caminos del arte. Igualmente podríamos decir que es descomunal.

Hoy, la estética es parte de otros puntos de vista, pudiendo ser la necrología del mismo arte, pero no debe pronunciar su discurso fúnebre, no debe constar el final; no debe consolarse con lo pasado y pasarse a la barbarie, que no es mejor que la cultura que se ha merecido la barbarie como castigo por su esencia de barbarie.

     Aunque el arte haya sido suprimido, se suprime a sí mismo, perezca o continué desesperadamente, el contenido del arte pasado no tiene necesariamente que desaparecer. Lo que ha muerto ahora no son simplemente formas, sino innumerables materiales: la literatura sobre el adulterio que llena la parte victoriana del siglo XIX y de comienzos del siglo XX ya apenas se comprende tras la disolución de la pequeña familia burguesa y el relajamiento de la monogamia; ya sólo pervive penosa y trastornadamente en la literatura vulgar de las revistas ilustradas.

      Sin embargo, lo auténtico de Madame Bovary, que antes estaba hundido en su contenido, ha dejado atrás a éste y a su decadencia.

El contenido puede arrastrar en su caída a lo que se era en aquel entonces.

      El arte y las obras de arte son caducos cuando se enmarcan en esta serie de clichés, monótonos y sin contenido, absurdos y de forma fácil de presentar.


     La fractura estética no puede prescindir de lo que queda fracturado; la imaginación., de lo que ella se representa.


      Esto vale en especial para la finalidad inmanente. En relación con la realidad empírica, el arte sublima el principio allí imperante del se conservare  el ideal de ser uno mismo en sus productos; se pinta un cuadro, no para representar algo, sino para transmitir, existir y preservarse.

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     Por sí misma, toda obra de arte quiere la identidad consigo misma, que en la realidad empírica no se consigue porque se impone violentamente a todos los objetos la identidad con el sujeto. La identidad estética ha de socorrer a lo no-idéntico que es oprimido en la realidad por la imposición de la identidad.

      Las obras de arte están vivas en tanto que hablan, de una manera que ésta negada a los objetos naturales, son artefactos, producciones humanas, no viven inmediatamente, como los seres humanos. Pero en el arte el acento sobre el momento del artefacto se refiere menos al hecho de que esté producido a su propia constitución, con independencia de cómo surgiera ésta.

      Las obras de arte están vivas en tanto que hablan, de una manera que estás niegan a los objetos naturales y a los sujetos que las hicieron.

Hablan de una virtud de la comunicación de todo lo individual en ellas. De este modo contrastan con la dispersión de lo meramente existente. Precisamente, en tanto que artefactos, producidos del trabajo social, las obras de arte se comunican también, extrayendo su contenido. El arte niega las determinaciones impresas categóricamente a lo empírico y, sin embargo, oculta en su propia sustancia algo existente empíricamente. Si el arte se opone a la empírico  mediante el momento de la forma y la se concentra en su forma y contenido no se puede entender sin esta dirección, la mediación hay que buscarla de una manera hasta cierto punto general en que la forma estética es contenido sedimentado.

Las formas en apariencia más puras como las musicales tradicionales, se remontan hasta en sus detalles idiomáticos a un contenido, como la   danza. 

     Muchos ornamentos fueron en tiempos símbolos culturales.

Habría entonces que ampliar la búsqueda de la conexión entre las formas estéticas y los contenidos en los objetos por ejemplo de la Antigüedad.

     Sin embargo, la comunicación de las obras de arte con lo exterior, con el mundo, ante el que se cierran por suerte o por desgracia, sucede mediante no-comunicación;  en esto se revelan quebradas. Sería fácil pensar que su reino autónomo sólo tiene en común con el mundo exterior elementos prestados que pasan un contexto completamente transformado.

     Sin, embargo, es indiscutible la trivialidad histórica de que el desarrollo de los métodos artísticos que se suelen resumir en el concepto de estilo, está en correspondencia con el desarrollo social.


      Hasta la obra de arte más sublime adopta una posición determinada frente a la realidad empírica cuando se escapa de su hechizo, no de una vez para siempre, sino una y otra vez, de una manera inconsciente polémica contra la situación en la hora histórica. El momento del arte esta repleto de clichés los cuales finalmente los hace una ironía, en un pasado eran lo puesto en escena y ahora son la controversia y lo polémico.

     Veamos por ejemplo aquellos desnudos en la playa de Cézanne, o los perros que aún hoy en día continúan en nuestros medios, creados por ejemplo por William Wegman, Jeff Koons. O cuando vas a un museo y alguien por ahí dice: 

“Mi hijo de 6 años lo hubiera hecho mejor”. Bien, aquí citaremos algunos Clichés actuales y no tan actuales que hacen de arte un mundo lleno de Clichés  y con esa tendencia de los famosos a mostrar lo inevitable, lo lógico y fácil, entre-doblar  la ligereza del momento.


1.- Los perros, son un tema trillado y repetido en innumerables trabajos por muchos artistas. 

2.- Retratos de parejas de artistas, no hay algo más de Cliché que los retratos de dos artistas, que se exhiban tanto en Revistas de moda, como en Decoración


3.- Caras Sonrientes. Richard Prince, creo la primera “Cara Feliz” para la marca Kool-Aid en 1983 después de 30 años sigue vigente y relacionada con la misma. Artistas de la talla de Picasso o Baselitz también retomaron en alguna de sus grandes obras este famoso Cliché.


4.- La Realeza Británica, no hay algo con más Cliché que los retratos de la Familia Real Británica, convirtiendo esta imagen en carnadas para las criticas de los medios, con sus gestos, posturas y formas de proceder.


5.- Calaveras, Sitúo a las Calaveras como verdaderos Clichés de todos los tiempo, como los de Damein Hirst, o Basquiat, es obvio de entender lo que presuponen y desean aclarar.


6.- Bañeros, El folklore y la historia de estos espacios nos muestran la obviedad del encuentro con la naturaleza y el entorno. Aquí en estas líneas mostramos como el surfeador batalla contra las olas del mar y su furia.


7.- Celebridades, la representación de las celebridades es característica en los Clichés, corresponde a la temática de héroes, bellos, grandiosos, únicos en ellos se exageran algún rasgo físicos para hacer más presente su personalidad poderosa y atrayente, eso es lo que un Cliché en las celebridades nos otorga algo que en la vida real, carecen.


8.- Los Dibujos Infantiles, Los niños, haciendo arte, es tema de mucho Cliché,  viene a nuestra mente de inmediato por supuesto algo que no corresponde a ningún tipo de argumentación y sentido.


9.- Esculturas de muebles, la representación de muebles de hogar como esculturas, un tipo jugando en el entorno se manifiesta de inmediato lo superfluo del tema y su ambición.


10.- Autorretratos, Los autorretrato, es un Cliché muy anunciado, como el mismo autorretrato de Vicent van Gogh, en un pasado, ya que son creados por Comisión y para cierto tipo de personalidades.


11.- Esculturas del Pasado, Por último citare un Cliché muy anunciado crear obra del pasado histórico, que recrean mitología griega o romana, y todo aquel que la mira la manifestación de ella misma es clara y real.


     El mundo del arte esta repleto de Clichés, que redundan en lo absurdo y pegajoso, sin embargo, le dan continuidad y sentido de existencia, dependiendo del contexto como éstos se presenten, es decir, el contexto externo de los mismos, te incomoda, te hace sentir absurdamente mal e incomodo o por el contrario te hará reflexionar en el sentido de la obra que se esta presentando.


     Los Clichés nunca dejaran de existir mientras el hombre cree arte y cultura, se vale de ellos para transmitir ideas, pensamientos y reflexiones. Aún así, son en gran sentido comerciales, mercantiles, es decir,  para el uso diario y mundano del arte de la decoración y entretenimiento.


Vincent van Gogh, Portrait, Public Domain.




Nely L. Friedrich

31 Enero 2024

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