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Como Agua Para Chocolate


Como Agua Para Chocolate / Public Image Domain


Como Agua Para Chocolate


Libro: Laura Esquivel (1989)

Película: Alfonso Arau ( 1992)


Laura Esquivel

Creo que actualmente la cocina es el último reducto que el mundo civilizado nos ha dejado para ejercer la generosidad.”— Laura Esquivel.


„A la mesa y a la cama una vez se llama“- Anónimo.


Gracias por pensar en debatir una obra de arte: intensa, erotica, arbitrariamente incoherente para nuestros días, además de deliciosamente enriquecedora de la cultura culinaria mexicana, para ser además remarcada por uno de los conflictos armados más cuestionados de México la Revolución Mexicana. Aparecen, en escena los hermosos Caudillos, Emiliano Zapata, o Francisco Villa, y las bravas Adelitas acompañantes fieles de los mismos, forman duetos que recuerdan la faz de Jorge Negrete con la hermosa y altiva María Felix.

Este movimiento sostiene un gran paquete de nuestro patrimonio histórico, en donde el frenesí del cambio es radical y abrupto, promovido por criollos y mestizos aun estando casi el 90% de la riqueza de toda la nación en sus manos, todo sustentado por Porfirio Díaz.

La Revolución Mexicana nace luego de la iniciativa por dicho grupo, él antes los altos impuestos reclamados por la Corona Española, inician esta subversión.

De esta historia milenaria parte:

Como Agua para Chocolate termino mexicano, para expresar lo muy bueno.

Ahora bien, la película basada en la obra de Esquivel, muestra un relato familiar, los de la Garza, donde una narradora, de la que nunca nos enteramos de su nombre, nos cuenta sobre las recetas de cocina de su tía abuela y las peripecias que esta sufrió por el amor y una dura tradición familiar. La mayor parte de la película transcurre como se ha mencionado en el tiempo de la Revolución Mexicana, en la ciudad fronteriza de Piedras Negras, que se encuentra a pocos kilómetros de Texas.

Comienza cuando Tita, la protagonista, tiene dieciséis primaveras y la narración nos lleva por un camino de veintidós años.

La sinopsis de la película es la siguiente:

«Tita, por ser la más joven de sus hermanas, debe cargar con la tradición familiar de cuidar a su madre hasta la muerte, no pudiendo casarse con Pedro, el amor de su vida. Pero Tita tiene el don de traspasarle a sus platos lo que siente a la hora de cocinarlos, y por mucho que acepte su destino, será a través de sus recetas donde afloren sus sentimientos, y todo aquel que pruebe un bocado, acabará sintiendo lo mismo.»

Como agua para chocolate, el libro, llama la atención su estructura, compuesta por doce capítulos, cada uno titulado con el nombre de un mes –enero, febrero, marzo…–, y subtitulado con el nombre de un platillo típico mexicano de la época, de principios del siglo XX. Inmediatamente al subtítulo nos encontramos el listado de los ingredientes necesarios para el platillo y en el primer párrafo se describe la preparación y es en la narración de la mezcla de los ingredientes como en la película , cuando la escritora empieza a divagar, hurgando en los pensamientos y recuerdos para continuar la historia de su tía abuela, Tita de la Garza. Cada mes, cada platillo, resulta representar un hito en la historia de Tita.

Cada frase o música de la película, evoca a México de principios del siglo XX, quien quiera conocer México, debe vivir su comida, sus sabores, sus olores, sus aromas y también su odio, su pasión, su dolor.

Como agua para Chocolate es más que una novela o una película, es la historia de cualquier familia mexicana tradicional, hasta la actualidad, poco ha cambiado.

El amor, el erotismo, la revuelta, las tradiciones, la muerte, la brujería, la honra, el sexo, la traición, el enfado y por qué no el reencuentro.

¿Qué es la cultura culinaria mexicana?

Bien dice el dicho:

“El amor entra por el estomago”

Pero no solo el amor, también el desamor, el odio, la depresión. Quien no ha escuchado cuando alguien cocino algo muy picante:

“Estaba enojado”

O por el contrario

“Lo cocino con amor”

Tita a lo largo de todo su recorrido añade el ingrediente más importante de todos a su cocina:

Hazlo con Amor”.


Esquivel atrevida hace uso de ese recetario que hojea a diario en su cocina, para luego enredar la historia de revolución oprimida de las mujeres en donde la cocina es su arma maravillosa, Tita la sabe blandir, para embrujar a todo aquel al que ama, u odia, pero ella misma es su prisión.


“Tema el varón a la mujer cuando ésta ama: entonces realiza todos los sacrificios, y todo lo demás lo considera carente de valor”

Nietzche

En la comida, en las recetas, esconde costumbres, tradición de varias generaciones, colmada de sudor y lágrimas. explorando una manera diferente de contar una historia de amor a través de los sabores y aromas de antaño, recordando a nuestras abuelas o bisabuelas. Además de hacer del lenguaje los ingredientes para este relato, apalancada de una tradición familiar para hacerlo memorable. Qué si bien es cierto habrá detractores que juzguen la obra de Esquivel y Arau como demasiado simple y efectista, cierto es que no deja de ser cautivadora, conmovedora sin caer en la cursilería.

Alguien que cocina, que lava, qué recolecta, transmite emociones a través de ese conducto, en este laboratorio la alquimia se apropia con fuerza de la brujería de la mano de la fe con el realismo mágico dominando el cuerpo con cualquier emoción y quimera, lo profano se vuelve divino como el cura adivina la mancebía de Gertrudis.

Es mucho más profundo que curiosear en las especias, o ingredientes.

Ese alguien es Nacha abnegada, sumisa, confesando pacientemente su mansedumbre, la cual Tita, capitula con realismo mágico en una aparición certera con Doña Elena, a la que odia.

«Mamá Elena le lanzó una mirada que para Tita encerraba todos los años de represión que habían flotado sobre la familia y dijo: pues más vale que le informes que si es para pedir tu mano, no lo haga. Perdería su tiempo y me haría perder el mío. Sabes muy bien que por ser la más chica de las mujeres a ti te corresponde cuidarme hasta el día de mi muerte.»

Mamá Elena decide que Tita debe permanecer soltera y servirle hasta la muerte, cual si fuera una sentencia, al igual Rosaura, hija mayor de Mamá Elena, continua con la tradición.

Pero la maravillosa esencia de la especie, del olor, y del sabor de hogar, en el oído de Esquivel, rompe con esa maldición.

Que sería de México sin su comida…llena de oleadas, diversa, única, basta y soberana, rematada como postre con la Revolución Mexicana, despegando a la película de toda banalidad que la cursilería enarbola, muchos han encasillado esta obra de feminista y absurda; cierto es que el machismo retractado refleja solo amores frustrados, obstinados por el erotismo que llena el espacio vacío dando pues la bienvenida a la leche materna o al embarazo psicológico.

No parece ser tan ligera….es mucho más que eso.

Focalizar a la autora, como al director, para comprender la profunda filosofía, debido a la consumación de la unión de dos artistas que se amaron, se odiaron, dieron a luz como los buenos amores a algo inmortal una hija:

Que la nombraron Como agua Para Chocolate.

Como agua para chocolate fue la primera novela publicada por Laura Esquivel, una escritora mexicana que previamente había tenido un recorrido en el teatro y televisión, principalmente infantil, y que desde 2007 ha estado activa políticamente, siendo actualmente diputada federal del Movimiento de Regeneración Social (MORENA), solo a nota de pie de página la plataforma partidaria aboga por la austeridad económica y nacionalista, el estado de bienestar, el indigenismo, el principio de no intervención, la proelección, los derechos de la comunidad LGBT (incluido el matrimonio igualitario), la legalización de las drogas, y el combate a la corrupción.

Es imposible negar que Laura Esquivel abandera toda una corriente, a pesar de la distancia que la separa dé su obra a su actual perfil.

Como agua para chocolate tiene un espíritu propio, único, rebosante de creatividad. Por la fecha en la que fue publicada entra en una etapa tardía del realismo mágico. Este movimiento se encontraba consumado y las obras que lo representaban eran difíciles de superar; no obstante, Laura Esquivel se las arregló para asomar su pie antes de que la puerta se cerrase y dejarnos una novela que con mucha soltura ha venido a convertirse en un claro y clásico ejemplo del realismo mágico.

Podría fácilmente señalarse al machismo implícito en la tradición, pero no es así, Como agua para chocolate es una rebelión en defensa de la individualidad y derecho propio de la mujer por decidir sobre sus sentimientos y acciones. El problema radica cuándo las madres deciden por sus hijas al igual que sus madres decidieron por ellas, creando un círculo infranqueable de cuasi esclavitud.

Como agua para chocolate tiene personajes femeninos fuertes y es sobre ellos que recae la historia, pueda que para el estándar occidental actual los intentos de Tita se juzguen como débiles, pero a principios del siglo XX la mujer debía aceptar su condición y sumisión sin cuestionarla.


«La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a donde quiera que fuera los sabores y olores de la casa materna.»


«El amor no se piensa: se siente o no se siente.»—Laura Esquivel

Alfonso Arau

En abril de 1992, estrena la película que por décadas fue la más taquillera en la historia del cine mexicano, así como la más costosa hasta ese año y, por supuesto, la primera cinta mexicana que le abre las puertas de Hollywood y del cine mundial a la decadente industria mexicana, Como Agua Para Chocolate de Laura Esquivel, considerada una de las mejores 500 películas en la historia de la cinematografía mundial y de las mejores 100 en el cine mexicano. Hito en la historia del México contemporáneo que sembró la semilla para que grandes directores y actores también mexicanos destacaran en el cine mundial.

Pero además de todo la anteriormente mencionado el mito juega un papel muy importante con el Dr. Brown y su abuela kikapú al relatar lo siguiente, cerrando con brillantez todas las estrategias emocionales de la obra:

Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar él detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo. Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo. Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillos húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno por uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte…“ — Laura Esquivel


Nely L. Friedrich

26.Sep-2022

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