La Tia Tula de Unamuno


La Tía Tula

Miguel de Unamuno


Miguel de Unamuno/ Image Public Domain

Hablar de Unamuno es escribir a la poesía, al dolor y la soledad, en el entorno a una celda en un monasterio aprisionado y acartonado, lleno de ideas, tradiciones ocultas, o transmitidas de generación en generación, a través de la palabra hablada.

El libro vendrá después.

El dolor es la ausencia de la vida y la raíz de la personalidad, pues sólo sufriendo sé es persona….

La eterna congoja, la fuente del sentimiento trágico de la vida, que va a posarse en el hondo de lo eterno y allí despierta el consuelo.

Todos en Tula sufrirán por esa posesión amada, todo el que ama posee al otro y lo somete a su voluntad, para afianzar su egoísmo, su trofeo ante la humanidad eterna.

Todas en ellas las mujeres de Unamuno encierran el misterio de la vida que solo ellas pueden atesorar, otorgar y sacrificar.

El óvulo que da vida, necesitan de ellos, ellos necesitan de el, para enlodar el fango de su falo.

Cita la protagonista: “Las Mujeres vivimos solas”con tristeza y medio entre orgullo, así es la resignación, entre la condenada y la libre.

La misma Rosa era como una planta, como la hospiciana, ambas sabían que el casamiento no era para los hombres, no les lleva a la coyunda sino el deslumbramiento y la rutina, cuando no cosas peores al remedio o la poltronería.

Para todas estas féminas de voluntad los hombres son zánganos de la colmena colectiva.

¿Hace Unamuno mujer mártir o heroína emancipada? ¿O reitera su condenada vida solo a reproducir para finalmente morir? Mas no solo eso, la tradición en las tías de aquel, de hoy y de siempre, las han existido y existen, con la tarea sumisa, callada, imperceptible, acabando heredando esa, su trayectoria a otra mártir o Reina.

Da igual el hombre, éste no conoce lo que siente una mujer, sea cual sea su relación con ella, y vis conversa.

La imagen desarrollada de Gertrudis parece ser a vista rápida una emancipación vanguardista de la mujer de los años 20´s, más presenta un marcado lineamiento geométrico entre “su” religión, abarcando pureza de alma, cuerpo y pensamiento, el cual debe mantener pulcro hasta la muerte.

En estas líneas aparece una notable contradicción en el lecho de muerte con Ramiro, ambos, Gertrudis y él su Ramiro, confiesan amor eterno, amor erótico, ella Gertrudis da un tajo confesando amargamente, temor al hombre, hombre sí, al niño no.

La Tía Tula, la madre Tula, maternidad engreída y egoísta, caprichosa desea No Morir, otras morirán por ella antes, atendiendo con buena mano el levirato y sororato unamuniano, sacrificio por ley, recurrente.

Dicesé desarrollarse una novela erótica, ¿erótica?, que va, corrupción si, una escandalosa promiscuidad, muy bien desarrollada a través del recurso unamuniano, todo ello para resolver este ensayo, aclarado esto, dice luego entonces que es ¡ tan promiscua y ardiente que deja bajo el techo de esa casa, sororidad, fraternidad, hermandad y otra Tula, para regular las reglas de ese nuevo Hogar!