Viajes por el Scriptorium

Viajes por el Scriptorium

Paul Auster


Paul Auster/ Image Public Domain

El anciano está sentado al borde de la estrecha cama, las manos apoyadas en las rodillas, la cabeza gacha, mirando el suelo. No sabe que hay una cámara instalada en el techo, justo encima de él. Aunque supiera que lo están vigilando, le daría lo mismo. Está como ausente, perdido entre los fantasmas que pueblan su imaginación mientras busca una respuesta a las preguntas que lo atormentan.

¿Quién es? ¿Qué está haciendo ahí? ¿Cuándo ha llegado y cuánto tiempo se quedará aún? Con suerte, el tiempo nos los dirá todo. De momento, nuestro único cometido consiste en estudiar las fotos con el mayor detenimiento posible y abstenernos de extraer cualquier conclusión prematura.

Un ensayo más en el cual Auster juega con fotografías otorgándoles el papel protagonista del relato. Aquí en la habitación hay una serie de objetos, y cada uno de ellos lleva pegado un trozo de cinta blanca con una sola palabra escrita en mayúscula. Esta describe el objeto en el cual esta pegado. El anciano levanta la vista un momento, parece ser que mira o a la pared o lee la etiqueta. Lo que en este momento sabemos es qué puede ser que haya olvidado leer pero sepa las cosas y llamarlas por su nombre o, a la inversa, haya perdido la capacidad de distinguirlas pero aún sepa leer.

Lleva un pijama azul con rayas amarillas, y calza unas chancletas de cuero negras. No tiene muy claro dónde se encuentras exactamente. En la habitación, sí, pero ¿en qué edificio está? ¿Es una casa? ¿El hospital? ¿La cárcel? No recuerda cuánto tiempo lleva ahí ni la naturaleza de las circunstancias que precipitaron su traslado a ese sitio. Lo que sí sabe es que está consumido por un implacable complejo de culpa. Y al mismo tiempo no puede evitar la sensación de ser víctima de una tremenda injusticia.

Esta como ausente, perdido, en el pasado y vagando sin rumbo entre los fantasmas que desfilan por su cabeza, luchando por contestar la pregunta que lo atormenta. ¿Está encerrado, o es libre de entrar y salir cuando le plazca?

La edad del personaje, por ejemplo, es difícil de determinar a partir de las imágenes en blanco y negro, un tanto desenfocadas de las fotografías. El único dato que puede establecerse con cierta seguridad es que no es joven, pero la palabra viejo es un termino aleatorio y puede aplicarse a cualquiera que esté entre los setenta y los cien años. Prescindiremos por tanto, del calificativo viejo y en lo sucesivo llamaremos Mister Blank a la persona que está en la habitación.

Ubicados ya en el espacio y en el contexto en la vida de Mister Blank ahora bien el tiempo también es impreciso y ambiguo como todo lo que le rodea. Estaremos viajando entre el ahora y el después utilizando las fotografías para recordar un pasado que no es preciso para Mister Blank, pero, sí, para quien rodea su mundo que le asiste. Todos trataremos de ayudar para que él recuerde quién es, que hizo, como lo hizo, porque lo hizo.

Las fotografías vagan en su memoria, son testigos fieles de su vida, mientras que su vida no la percibe transparente, sí, en cambio es real su erotismo senil asqueroso e inútil. Cabe mencionar que además de la cámara hay un micrófono oculto en una pared, y hasta el último sonido que produzca Mister Blank quedará grabado y archivado. Es decir, el menor movimiento de él será archivado para reproducir este relato.

Sobre el escritorio se da cuenta de un texto mecanografiado el cual confunde aún mas su situación, y su desesperación a veces marcada con la incongruencia de sus actos, estúpidos y sin sentido. El escrito mecanografiado es un informe evidentemente, con el cual tampoco llega a ninguna conclusión.

Mister Blank como bien sabe el lector, se pasa la mayor parte del tiempo con la cabeza en otra parte, perdido en un nebuloso territorio de seres fantasmales y recuerdos fragmentados, todo ello por consecuencia de su enfermedad ya avanzada y progresiva.

Paul Auster nos lleva de la mano en un viaje sin retorno, del cual no hubo nunca una luz dentro de aquellas fauces del olvido, la tristeza, la intriga, y la muerte. Todos estos sentimientos serán unidos por imágenes, recuerdos, desvelos dentro de una habitación, que en caso de suicidio el mal quedara grabado.

Nely L. Friedrich

25.08.2021